Los síntomas físicos de la depresión

Vivir con depresión es más que algo un poco difícil. Esta condición emocional y psicológica puede afectar el rendimiento de una persona, su vida social, e incluso la salud física. Peor aún, puede conducirlo a él o a ella a tener pensamientos peligrosos, como el suicidio.

Estas son las razones por las cuales es importante conocer los síntomas de la depresión y comenzar a sanarlos por completo desde su inicio. Naturalmente, existen síntomas emocionales o de comportamiento como un sentimiento de desesperanza, incapacidad de concentración y cambios de actitud y preferencias. Sin embargo, puede tomar un tiempo notar síntomas como estos, e incluso la persona con depresión puede no ser consciente de ellos de inmediato.

Lo que mucha gente no sabe es que también hay síntomas físicos de la depresión. Los cambios en la mente causan cambios en el cuerpo, y es cuando a la depresión le duele – literalmente. Esto hace que sea mucho más notorio. A continuación se presentan siete enfermedades comunes que pueden indicar depresión.

Agotamiento o fatiga

De vez en cuando, el cansancio puede ser normal en las personas que tienen muchas cosas que hacer. Pero una persona con depresión puede sentirse agotada sin razón aparente. A veces, este cansancio puede ser extremo, incluso si la persona ha tenido suficiente descanso. No es sólo una condición psicológica, y mucho menos una forma de pereza – es una verdadera falta de energía.

Peor aún, la fatiga puede empeorar la depresión y formar un círculo vicioso. Una investigación encontró que una persona deprimida tiene cuatro veces más probabilidades de experimentar fatiga inexplicable, mientras que una persona con fatiga tiene tres veces síntomas físicos de la depresiónmás probabilidades de sufrir depresión.

Esta es una situación peligrosa y difícil, así que lo mejor es no descartar el cansancio cada vez que se presenta.

Dificultades para dormir

Una gran cantidad de personas con depresión también sufren de insomnio, pero incluso dificultades simples de sueño pueden servir como señales de advertencia. Algunos ejemplos son la dificultad para conciliar el sueño y despertarse en horas inusuales de la noche. Por otro lado, también se ha encontrado que un 15 por ciento de los enfermos de depresión tienden a dormir demasiado, pero esto se puede dar por la fatiga (véase más arriba) o pesadez emocional.

La falta de sueño también puede empeorar la depresión. El sueño es importante para descansar tanto la mente tanto como el cuerpo, y si la mente no descansa lo suficiente, puede dejar de funcionar correctamente, generando cambios psicológicos y emocionales.

Cambios de peso o apetito

Ya sea que se trate de un aumento o una disminución, un cambio en el apetito o el peso debe ser una alerta, sobre todo si es repentino, agudo, y no intencional. Podría ser un problema psicológico y también uno de los síntomas evidentes de depresión.

Algunas personas con depresión presentan falta entusiasmo, incluso para comer, generando una caída en su peso. Sin embargo, un gran apetito no refleja necesariamente una mente sana. Otros pacientes de depresión comen grandes cantidades de azúcares y carbohidratos. También hay aquellos que comen y beben en exceso. Además, varios estudios han relacionado la depresión con el sobre peso.

Dolores de cabeza

Hay un vínculo fisiológico entre el dolor y el estado de ánimo, en el que ambos tienen los mismos transmisores químicos en el cuerpo humano. Además, en el cuerpo de una persona deprimida, puede haber niveles bajos de hormonas para aliviar el dolor como la serotonina y la norepinefrina. Estos explican muchos de los síntomas físicos de la depresión. Los dolores de cabeza, especialmente las migrañas, son uno de ellos y se observan como dolencias “bastante comunes”, entre las personas con depresión.

Esta conexión puede surgir independiente de si la persona previamente sufría o no de migrañas. Según un estudio, una persona que ha tenido una depresión mayor es tres veces más propensa a experimentar su primer ataque de migraña. También se presenta a la inversa: una persona que ha tenido migraña es cinco veces más propensa a experimentar un primer episodio de depresión.

Dolores o dolencias de cuerpo

Dolores musculares, dolores de espalda, dolores de cuello y dolores en las articulaciones – estas son algunas de las dolencias corporales crónicas y más comunes que se desarrollan o empeoran en una persona con depresión. Como se explicó anteriormente, los estados de ánimo humanos están relacionados con el dolor, los cuales se pueden sentir de forma directa en el cuerpo.

Incluso un estudio ha encontrado que los pacientes de depresión tienen cuatro veces más probabilidades de experimentar un intenso dolor en el cuello o la espalda baja. Otro estudio encontró que los dolores similares a la artritis se alivian cuando la depresión está bajo tratamiento con medicamentos.

Los dolores de pecho

Independientemente de la posible causa, el dolor en el pecho debe ser examinado por un profesional, ya que puede ser, por supuesto, un signo de un problema fisiológico grave como enfermedades del corazón.

Además de estos riesgos, los dolores en el pecho pueden ser causados por condiciones que no son biomédicas. Según un estudio, uno de los factores comunes y significativos que causan tal dolor es la depresión. Una vez más, esto se puede remontar de nuevo a la conexión química entre los estados de ánimo y el dolor. Otra hipótesis es que las sensaciones constantes de peso y llanto que por lo general están asociadas con la depresión, tienen un impacto en los órganos internos como el corazón y los pulmones.

No importa la razón, los dolores de pecho son señales de advertencia, y definitivamente se deben revisar.

Problemas digestivos

Se sabe que los cambios en la forma de pensar o en el estado de ánimo pueden afectar los movimientos digestivos e intestinales en una persona. Un ejemplo común es que una persona que se siente nerviosa puede tener una sensación extraña en el estómago e incluso tener la necesidad de ir al baño.

De manera similar, la depresión puede causar problemas digestivos como náuseas, síndrome del intestino irritable (SII), estreñimiento, e incluso diarrea. Incluso los investigadores han encontrado que alrededor del 60 por ciento de las personas con SII también sufren de situaciones psicológicas.

Conclusión

En general, los síntomas físicos de la depresión implican dolor y cambios corporales inexplicables. Si bien muchos de estos pueden ser sólo dolencias menores, es mejor revisarlos, sobre todo cuando se presentan de repente y simultáneamente. Para aquellos que están preocupados de que sus seres queridos puedan tener depresión, lo mejor es darles algunos consejos delicadamente, ya que pueden incluso no ser conscientes de su condición.

Cualquiera que sea el caso, los síntomas mentales, de comportamiento y fisiológicos de la depresión no se deben tomar a la ligera. La acción inmediata puede salvar la vida de una persona y hacer que vuelva a su estado normal.

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