Tipos de Ansiedad en los Niños

A medida que los niños crecen desde bebés, pasando por niños pequeños hasta convertirse en adolescentes, pueden experimentar varios tipos de ansiedad que podrían tener un impacto en el resto de sus vidas si no aprenden a lidiar con el estrés con el que se encuentren.

Los siguientes son algunos de los tipos de trastornos de estrés y ansiedad detectados en los niños:

  • TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada): los niños diagnosticados con TAG se preocupan todo el tiempo por cualquier cosa. Sus cerebros simplemente crean ansiedad por las cosas más comunes, como un examen inminente, grados o amigos.

Las causas probables del TAG pueden incluir factores ambientales tales como la dinámica de la familia o incluso un desequilibrio químico en el cerebro. Los síntomas pueden incluir ira, falta de sueño, irritabilidad e inquietud injustificada.

  • Trastorno de Pánico: ataques de pánico recurrentes pueden afectar a tu hijo, tanto mental como físicamente. Los ataques de pánico son a menudo incontrolables y los síntomas pueden incluir taquicardia, náuseas y dificultad para respirar.

Los ataques de pánico en los niños también son impredecibles y pueden llevar a que los niños piensen demasiado en situaciones extremas tales como la enfermedad, la muerte y otros hechos que no pueden controlar. El niño también puede desarrollar un miedo a las alturas, quedarse solo y otros pensamientos por los que un niño no suele preocuparse.

  • Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): los niños que sufren este trastorno de estrés a menudo se vuelven irracionales con relación a las tareas diarias más comunes. Pueden estar obsesionados con lavarse las manos e imaginar todo tipo de consecuencias si no están lo suficientemente limpias.

Acciones repetitivas también son la norma en los niños con TOC. Un niño con TOC puede empezar a contar obsesivamente o controlar algo una y otra vez y pensar que algo malo podría ocurrirle si no lo hace.

Es importante reconocer el TOC de manera temprana en un niño o pueden quedar atrapados en un ciclo del cual va a ser difícil recuperarse. El niño no tiene control sobre sus actos irracionales y puede no ser capaz de reprimirlos.

  • Trastorno de Ansiedad por Separación (TAS): la ansiedad por la separación a menudo puede ser una reacción normal cuando los niños pasan por una etapa determinada entre los 6 y 18 meses de edad.

El TAS se produce cuando los niños ven o sienten que sus padres se van o cuando los dejan en la guardería o en otro lugar. Por lo general, el problema desaparece a medida que la rutina de ir a la escuela se repite.

Este tipo de ansiedad se convierte en un trastorno cuando el niño comienza a preocuparse de que algo horrible le va a pasar si sus padres se van. Pueden ser que llore y se aferre a los padres, tener problemas para dormir y negarse a comer.

Los niños generalmente superan este trastorno en el momento en que llegan a los dos años de edad. Si no lo superan, podría convertirse en un trastorno real y llegar a necesitar tratamiento.

  • Fobias Por Estrés: un niño que percibe peligro o miedo en situaciones normales puede tener una fobia. Esto puede ocurrir cuando un niño tiene que volar en un avión, ve o se acerca a un perro, o debe recibir una vacuna en el consultorio del médico.

Las situaciones en las cuales los niños a menudo tienen miedo podrían parecer ridículas para nosotros. Pero, a pesar de que algo puede ser trivial, para un niño que podría ser algo monumental. Si un niño evita jugar y otras actividades y se vuelve retraído, es necesario abordar la fobia de inmediato.

Algunas de las fobias en los niños pueden ser tratadas dedicando tiempo de calidad estando con él, para demostrarle que lo que él pensaba que era tan aterrador en realidad no lo es. Puede que sea necesario buscar la ayuda de un terapeuta para resolver algunas fobias de los niños.

La ansiedad en los niños puede convertirse en un problema grave si no reconoce y trata en etapas tempranas. Cada niño puede tener una reacción diferente a la ansiedad, al igual que en los adultos -y no siempre puedes reconocerla como lo que es.

Intenta que tu hijo verbalice sus sentimientos y así podrás descubrir la manera de ayudarlo. Es posible que necesites consultar a un terapeuta si la ansiedad continúa o si se sale de control, y el niño pierde la capacidad de ir a la escuela o participar en las actividades que los niños por lo general disfrutan.

De todos los tipos de ansiedad en los niños, generalmente un ataque de pánico es el que se revela de una manera física. Deberías ser capaz de reconocer cuándo tu hijo está teniendo un ataque de pánico, de manera que puedas tomar las medidas necesarias para calmarlo y ayudarlo a hacer frente a la situación.

La intervención temprana es necesaria para ayudar con éxito a tu hijo con ciertos trastornos de ansiedad. Si necesitas buscar tratamiento con un especialista, debes saber que los hay muy eficaces.

Cómo reconocer un ataque de pánico en tu hijo

Los ataques de pánico se derivan de la tensión que ha aumentado hasta síntomas de pánico visibles. En los niños como en los adultos, un ataque de pánico puede ser el miedo repentino e inexplicable y la preocupación.

Físicamente, puedes experimentar una falta de aire, sentir una aceleración del ritmo cardíaco y dolor real en la zona del pecho. El niño también puede estar mareado, experimentar una sudoración profusa y tener problemas para decir que se siente mal.

Las causas de los ataques de pánico pueden ser difíciles de identificar y ser de naturaleza genética. Pueden comenzar y empeorar por una experiencia traumática o un evento estresante, como un divorcio.

Cambios marcados en el comportamiento de un niño a causa de los ataques de pánico también pueden ser síntomas reconocibles y hacer algo al respecto. Si un niño tiene un ataque de pánico y luego se retrae socialmente, puede tener miedo de sufrir otro ataque en público cerca a sus amigos.

El tratamiento para el trastorno de pánico en niños puede implicar terapia de comportamiento y cognitiva, ciertos medicamentos o una combinación de los dos. Es importante que te asegures de que tu hijo tiene un estilo de vida saludable en caso de que experimente muchos ataques de pánico.

Una dieta saludable, dormir bien y una buena cantidad de ejercicio pueden significar una gran ayuda para que el niño controle y eventualmente elimine la posibilidad de experimentar un ataque de pánico. Haz que el niño sepa que cuenta con tu apoyo y puede acercarse a ti con cualquier problema que pudiera percibir. No te preocupes si es muy pequeño para hablar.

Otra cosa que puedes hacer por tu hijo para ayudar a minimizar el trastorno de pánico es asegurarte de que tiene una buena cantidad de tiempo en la agenda para relajarse. No llenes la agenda de tu hijo con demasiadas actividades, y asegúrate de hablar con él acerca sobre si quiere o no participar en ciertos deportes o actividades.

Cómo ayudar a tu hijo a lidiar con la realidad del estrés

Nos encantaría proteger a nuestros niños de experimentar un momento de tensión en toda su vida, pero el hecho es que van a enfrentarse a algún tipo de estrés casi todos los días.

La clave está en enseñarles a hacerle frente a la realidad de estrés, enfrentarse a sus miedos y apoyar lo que es correcto. Con el tiempo los niños aprenderán que el estrés y la ansiedad siguen su propio curso en el tiempo, y que la búsqueda de maneras para relajarse y sacar sus mentes de la situación ayuda mucho a tener el control sobre los problemas.

Tienes que animar a tu hijo a dejar atrás la tensión y la ansiedad que puede sentir, y para evitar quedar atrapado en sentimientos de inferioridad. Acentúa lo positivo. Tu hijo puede perderse en pensamientos negativos y críticas acerca de su apariencia, rendimiento en los deportes o actividades académicas, o aspectos sociales de sus vidas.

Cuando notas a tu niño ahogado en la negatividad, intenta aumentar su autoestima al recordarle sus grandes atributos y cómo puede convertir una situación en una experiencia positiva.

Da un buen ejemplo. Si estás ansioso y estresado, tu hijo también lo estará. Muéstrale a tu hijo cómo puedes enfrentar los miedos y superarlos, o aceptar el resultado y seguir adelante. Cuidar de ti mismo también es una parte importante de la vida que necesitas enseñarle a tus hijos.

Hazle frente al miedo. El miedo puede ser una experiencia horrible -pero una vez que te enfrentas a ellos, gradualmente se disminuyen y no son tan aterradores como eran antes de conocer los hechos.

El miedo de dar un discurso en clase, el desempeño en los deportes, ir a una cita o entrar en una clase llena de niños que no conoces, pueden ser experiencias abrumadoramente estresantes para un niño.

Anímalos y enséñales cómo enfrentar y superar situaciones de miedo. La comunicación con tu hijo es imprescindible para vencer el estrés y la ansiedad. La ayuda está disponible en línea en la forma de gráficos de “sentimientos” y otras maneras de ayudar a reconocer el lenguaje corporal de tu hijo y lo que está tratando de expresar con sus acciones.

Trate de ser coherente pero flexible en tu intento de ayudar a tu hijo a superar el estrés y la ansiedad que puede estar experimentando.

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